Queremos
compartir la alegría, y partirnos a la mesa del encuentro, porque nuestro amor
que nació muy nuestro hoy se hace de todos.
Por
eso no queremos invitarlos solo a una mera fiesta, sino a compartir con
nosotros y conocernos. En estos días vamos a ir escribiendo sobre lo que somos,
sobre lo que hemos intentado ser, y sobre lo que quisiéramos ser.
Queremos
con todos ustedes, nuestra gran familia, hacer un ida y vuelta, aprovechar
estas redes sociales para llegar a noviembre con mucho mas que charlar que el
clima, los vestido y cuanto hace que no nos vemos.
La
invitación es ambiciosa, y queremos como regalo una iglesia llena de ateos, más
o menos y santos oradores. Un iglesia de encuentro donde no ministre un
sacerdote de la tribu de Leví*, sino que el amor de todos llegue a Dios.
(*En
en la antigua alianza los hombre no podían llegar a Dios sino por medio de un
sacerdote, que solo podría surgir de la tribu de Levi. Con la muerte de Cristo
en la Cruz, el velo del templo se rasgo y solo Cristo es sacerdote y todos tenemos
acceso directo a Dios)

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